Efectos del humo de cigarrillo sobre el sistema respiratorio.

El polvo, la polución del aire y más concretamente el humo del cigarrillo, irritan las paredes del árbol bronquial. Después de un largo período de tiempo, la irritación aumenta a un punto tal, que el cuerpo produce moco en abundancia para tratar de calmar la irritación bronquial que conduce a la bronquitis o al enfisema pulmonar.

Uno de los productos químicos más irritantes presentes en el humo del cigarrillo es la nicotina. Una vez en el interior de los conductos aéreos, uno de sus efectos es paralizar el movimiento de los cilios (pestañas vibrátiles de algunas células de la mucosa que tapizan los bronquios) y los hace incapaces para arrastrar el moco hacia el exterior. Eso contribuye al aumento de producción de moco.

Otra consecuencia posible de la larga exposición a los agentes químicos presentes en el alquitrán del humo del cigarrillo, es una enfermedad muy seria llamada cáncer de pulmón.
El cáncer es una enfermedad en la que las células empiezan a duplicarse, sin control, desplazando a las células normales.
En el sistema respiratorio este proceso de crecimiento provoca el bloqueo de los conductos aéreos. Si el cáncer no es frenado, seguirá creciendo hasta tal punto, que dificultará o llegará a hacer imposible la entrada de aire a los alvéolos, o llegará en cantidad tan reducida, que el resultado final será la muerte del paciente.

Ocasionalmente el cáncer ocurre por que hay un defecto en una célula. Frecuentemente sin embargo, el cáncer de pulmón está provocado por la exposición de la mucosa del árbol bronquial a ciertos agentes químicos (carcinógenos). El humo del tabaco contiene muchos productos que han sido identificados como causantes de cáncer, principalmente un tipo de hidrocarburo, el benzopireno, que se forma durante la combustión del tabaco o del papel de los cigarrillos.

El humo del cigarrillo contiene también un número de gases peligrosos. Uno de estos gases, el monóxido de carbono (no confundirlo con dióxido de carbono), tiene la posibilidad de pasar a través de las paredes de los alvéolos al interior de la sangre mucho más fácilmente que el oxígeno. Por lo tanto la presencia de monóxido de carbono impedirá que la sangre tenga su tasa normal de oxígeno. En consecuencia será necesario respirar más deprisa y el corazón deberá trabajar más fuerte para que el cuerpo reciba la cantidad normal de oxígeno que necesita (taquicardia). Esto tensiona al corazón, especialmente si el pulmón de la persona está continuamente expuesto al humo del cigarrillo.